En Charlie, el montaje en Francia no es un simple argumento: es un compromiso concreto. Es una convicción, casi una evidencia. Desde nuestros inicios, hemos optado por montar nuestros relojes en Francia, primero en Morteau y, desde 2020, en París, con el fin de estar más cerca de nuestros clientes y con la voluntad de valorizar el saber hacer local.
Fabricar un reloj 100 % francés sigue siendo un reto complejo. Sin embargo, cada pieza ensamblada en el taller refleja nuestra exigencia, nuestra pasión y nuestra voluntad de hacer las cosas bien, con total transparencia. Detrás de cada modelo hay más que un simple ensamblaje: un relojero, un proceso, un gesto preciso, un control riguroso. Se trata de garantizar que cada reloj que sale del taller esté listo para acompañarle a lo largo del tiempo y durante mucho tiempo. Es esta atención a los detalles, este cuidado en cada etapa, lo que marca la diferencia. Y eso es lo que seguiremos defendiendo, a nuestra manera, día tras día.
El proceso de montaje en varias etapas
A) La fase de premontaje
1. Clasificación y preparación
Todo comienza mucho antes de que los componentes encuentren su lugar en la caja. La fase de premontaje marca el verdadero inicio. En esta etapa, cada pieza se recibe, se inspecciona y se clasifica con precisión para preparar todos los elementos necesarios para el montaje de un modelo de reloj.
Este trabajo preparatorio, discreto pero esencial, condiciona todo lo que viene después: permite a nuestros relojeros concentrarse en la precisión del gesto, sin interrupciones, a la hora de dar vida a cada reloj.
2. Colocación de la
esfera La instalación de la esfera en el movimiento marca el verdadero punto de partida del montaje. Ya se trate de un movimiento de cuarzo, mecánico-cuarzo o automático, cada índice y aguja se alineará con esta esfera, que debe estar perfectamente posicionada y fijada. Es un trabajo que requiere rigor y gestos precisos, en el que el ojo y la mano dialogan constantemente para que el tiempo se exprese con exactitud.
3. Un punto de especial atención: el
posicionamiento
de las agujas. La colocación de las agujas es sin duda una de las etapas más delicadas del montaje. Permite optimizar el flujo de montaje en el taller, garantizar el buen funcionamiento del movimiento y, sobre todo, la satisfacción del cliente al leer la esfera.
En concreto, el montaje de las agujas consiste en colocar con extrema precisión las agujas de las horas, los minutos y los segundos en el piñón central del movimiento, un eje de diámetro minúsculo, coronado por un pivote microscópico invisible a simple vista.
Es importante destacar que la colocación de cada aguja requiere un ajuste milimétrico: un posicionamiento centrado, un espaciado homotético (separación entre agujas) u otras intervenciones más técnicas, como un salto de fecha a medianoche en caso de presencia de dato (complicación de fecha).
Una vez fijadas las agujas, se realizan múltiples comprobaciones para evitar cualquier error de alineación que, a la larga, podría comprometer la precisión del movimiento. Nuestros relojeros comprueban su sincronización accionando la corona para asegurarse de que no hay fricción ni resistencia, y que las agujas se deslizan armoniosamente sin tocar los índices ni entre sí.
De esta manera, el rendimiento mecánico y la exigencia estética avanzan de la mano para garantizar la fiabilidad de nuestros relojes.
Anécdota: utilizamos potencias para garantizar esta regularidad.
B) El ensamblaje
El ensamblaje es el proceso mediante el cual el reloj toma forma tras los últimos ajustes, es decir, el montaje completo de la cabeza del reloj.
4. Primer control de
calidad
Cada pieza se coloca con delicadeza en una bandeja para someterse a un primer control de calidad. Esta etapa de control es esencial: nos permite identificar, desde el principio, la más mínima anomalía que pueda comprometer la precisión o la fiabilidad del reloj.
Trabajar con socios locales y montar en Francia implica un alto nivel de exigencia y un coste acorde con los conocimientos técnicos movilizados. Aquí, cada minuto cuenta: el tiempo de nuestros relojeros es precioso y cada intervención debe ser precisa. Este primer control de calidad es, por lo tanto, nuestro mejor aliado para evitar errores costosos y garantizar que cada reloj Charlie tenga un alto nivel de acabado desde las primeras etapas del montaje.
5. La caja (o carruaje)
Un reloj puede estar equipado con el mejor movimiento del mercado y con componentes excepcionales, pero si el montaje de la caja no es impecable, la durabilidad del reloj se verá puesta a prueba ante las exigencias del día a día.
En Charlie, el montaje se realiza por la parte delantera o trasera de la caja, según el diseño y las características específicas del reloj. Por ejemplo, un modelo de buceo dará prioridad al montaje por la parte trasera para optimizar su estanqueidad. Este proceso permite, en particular, insertar el movimiento y la esfera con precisión, al tiempo que garantiza un mantenimiento más fácil: cada componente puede retirarse sin dañar la caja o el cristal de zafiro. Por el contrario, algunos relojes requieren un montaje por la parte delantera, antes de colocar la luneta (conjunto de luneta y cristal) sobre la carrura.
Cabe destacar que nuestros relojes montados por la parte delantera nos permiten, gracias a nuestras nuevas cajas, prescindir de los aros de plástico. Nuestro enfoque global se inscribe en nuestra visión de una relojería sostenible, diseñada para ser reparada, no sustituida.
6. Las últimas etapas
Una vez montada la caja, llega el momento de integrar la corona preparada previamente. Una vez fijada, el reloj está prácticamente listo.
Se engrasan las juntas y se atornilla el fondo de la caja.
Solo quedan entonces los últimos pasos clave: el control de calidad final, las pruebas de estanqueidad y, en el caso de los modelos automáticos, la medición de la frecuencia de marcha y los ajustes de regulación.
C) Pruebas y control de calidad
Además del primer control de calidad realizado tras la instalación de la esfera, llevamos a cabo varias comprobaciones tras el montaje para evitar cualquier error costoso y garantizar que cada reloj cumple con nuestros rigurosos estándares de precisión y estanqueidad.
7. Prueba de funcionamiento (o deriva)
Aunque un montaje perfecto es esencial, lo que determina la calidad de un reloj es su capacidad para indicar la hora con precisión. Nuestros relojes de cuarzo y mecánico-cuarzo ofrecen una precisión perfecta con un margen de tolerancia máximo de ±20 segundos al mes. Por el contrario, los relojes mecánicos automáticos suelen ser menos precisos. Por eso, durante el montaje, cada movimiento se prueba y se ajusta para garantizar la menor deriva posible
. 8. Prueba
de estanqueidad
Una vez validada la precisión de nuestros relojes, queda un último paso esencial: la prueba de estanqueidad. Contrariamente a lo que se podría pensar, esta prueba no se realiza sumergiendo el reloj en agua. El método más utilizado es una prueba de presión «en seco»: un proceso técnico que simula condiciones extremas aplicando una presión de aire controlada en una cámara de vacío.
Esto permite verificar el índice de deformación de la caja con una precisión de micras, un primer indicador para saber si la caja reacciona bien a esta presión.
Todo ello sin exponer nunca el reloj al agua, con el fin de garantizar su perfecta resistencia en el uso diario.
9. El control final
Una vez finalizado el montaje, cada reloj se somete a un control de calidad independiente, siempre a cargo de nuestro equipo de relojeros certificados en nuestro taller parisino.
Esta etapa permite validar el trabajo realizado en el taller y garantizar un nivel de exigencia constante. A pesar del rigor del proceso previo, entre el 1 y el 4 % de los relojes son rechazados en esta fase: se apartan para limpiarlos o comprobar el funcionamiento de las agujas, por ejemplo. Un esfuerzo adicional para garantizar que cada pieza entregada sea impecable.
Valorar el saber hacer relojero francés
En Charlie, apostamos por el arraigo local. Al montar nuestros relojes directamente en Francia, apoyamos los empleos cualificados y contribuimos a la transmisión de competencias valiosas para el futuro de la relojería. Este enfoque responsable también nos permite controlar mejor nuestra cadena de producción: mantener, reparar o reciclar un reloj es mucho más sencillo y sostenible cuando todo se hace cerca.

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